Congelar óvulos: a qué edad hacerlo y cómo es el proceso paso a paso

Retrasar la maternidad se ha convertido en algo habitual. El trabajo, la estabilidad económica, no tener pareja o simplemente no sentirse preparada son motivos legítimos para esperar. El problema es que la biología no espera: la reserva ovárica desciende con los años y la calidad de los óvulos también. Por eso cada vez más mujeres se plantean congelar óvulos como una forma de ganar tiempo sin renunciar a la posibilidad de ser madres más adelante.

La vitrificación de óvulos no es un tratamiento experimental ni algo reservado a unas pocas. Es una técnica consolidada, segura y con resultados contrastados que permite conservar los ovocitos en las mismas condiciones en las que se extraen. En Ginecólogo Miguel Zúñiga, especialista en reproducción asistida en Almería, acompañamos a cada mujer para que tome esta decisión con información real y sin presiones.

¿Qué es la vitrificación de óvulos?

La vitrificación es una técnica de congelación ultrarrápida. Los ovocitos se enfrían hasta los -196 °C en cuestión de segundos, lo que evita que se formen cristales de hielo en su interior, que era el principal problema de los métodos de congelación lenta antiguos. El resultado es que más del 90 % de los óvulos sobrevive a la desvitrificación y mantiene su capacidad de fecundarse.

Lo importante de entender es que el óvulo se queda «parado en el tiempo». Un ovocito congelado a los 32 años seguirá teniendo 32 años cuando se utilice a los 40. Esa es la clave de la preservación de la fertilidad: no detiene el envejecimiento del cuerpo, pero sí el de los óvulos guardados.

¿A qué edad conviene congelar óvulos?

Es la pregunta que más nos hacen en consulta y la respuesta es clara: cuanto antes, mejor. La calidad ovocitaria empieza a descender de forma apreciable a partir de los 35 años y cae con más rapidez después de los 38.

Antes de los 35: la mejor ventana

Entre los 28 y los 35 años se obtiene el mejor equilibrio entre número y calidad de ovocitos. En este rango suelen necesitarse menos ciclos de estimulación para reunir una cantidad suficiente de óvulos, lo que abarata el proceso y reduce el tiempo total de tratamiento.

Entre los 35 y los 40: sigue mereciendo la pena

Congelar óvulos a los 37 o 38 años continúa siendo una opción razonable, aunque probablemente hagan falta dos o incluso tres ciclos para alcanzar un número orientativo de ovocitos. Lo que no tiene sentido es esperar «un año más» a esa edad: cada año cuenta.

Por indicación médica

Existen situaciones en las que la preservación de la fertilidad se recomienda de forma directa, con independencia de los planes personales:

  • Antes de un tratamiento oncológico, ya que la quimioterapia y la radioterapia pueden dañar el tejido ovárico.
  • Endometriosis, especialmente si hay endometriomas o está previsto operar.
  • Baja reserva ovárica detectada en un estudio, con antimülleriana (AMH) descendida o recuento de folículos antrales bajo.
  • Antecedentes familiares de menopausia precoz o fallo ovárico prematuro.
  • Cirugías ováricas previas que hayan podido reducir el tejido funcional.

Cómo es el proceso paso a paso

Desde la primera consulta hasta la congelación suelen pasar entre tres y cinco semanas. Es un proceso ambulatorio y perfectamente compatible con la vida laboral.

1. Estudio previo de la reserva ovárica

Todo empieza con una valoración: analítica hormonal con AMH, ecografía transvaginal para el recuento de folículos antrales y revisión del historial médico. Este paso es imprescindible porque determina la dosis de medicación y permite estimar cuántos ovocitos se pueden obtener. Si aún no has dado este paso, te interesa conocer qué pruebas de fertilidad en la mujer existen y cuándo hacerlas.

2. Estimulación ovárica

Durante unos 9-12 días se administran inyecciones subcutáneas de gonadotropinas para que maduren varios folículos a la vez, en lugar del único que se desarrollaría en un ciclo natural. La paciente se pincha en casa, a diario y a la misma hora. Se realizan dos o tres ecografías de control para ajustar la dosis y decidir el momento exacto de la punción.

3. Punción folicular

Es una intervención de unos 15-20 minutos, por vía vaginal y guiada por ecografía, bajo sedación. No requiere ingreso: se entra por la mañana y se sale a casa unas horas después. Al día siguiente la mayoría de las mujeres hace vida normal, quizá con algo de hinchazón o molestias leves tipo regla.

4. Vitrificación y conservación

En el laboratorio se identifican los ovocitos maduros (los metafase II, que son los únicos aptos) y se vitrifican en cuestión de minutos. Después se almacenan en tanques de nitrógeno líquido con controles de seguridad y trazabilidad permanente. Pueden permanecer congelados durante años sin que su calidad se deteriore.

¿Cuántos óvulos hacen falta?

No existe una cifra mágica, pero sí orientaciones. Como referencia general, disponer de entre 10 y 15 ovocitos maduros vitrificados antes de los 35 años ofrece una probabilidad razonable de conseguir al menos un recién nacido sano. A partir de los 38, esa cifra sube: suelen recomendarse 20 o más, precisamente porque un mayor porcentaje de ovocitos presentará alteraciones cromosómicas.

Por eso, en muchos casos se plantea acumular óvulos en dos ciclos de estimulación consecutivos. No es un fracaso: es la estrategia habitual cuando la reserva ovárica es moderada y permite llegar a la cifra objetivo sin forzar la medicación.

¿Qué ocurre cuando decides usarlos?

Llegado el momento, los ovocitos se desvitrifican y se fecundan en el laboratorio mediante un tratamiento de fecundación in vitro, generalmente con microinyección espermática (ICSI), ya que la capa externa del óvulo se modifica ligeramente con la congelación. Los embriones resultantes se cultivan varios días y se transfiere el de mejor calidad al útero, previamente preparado con tratamiento hormonal.

Si en su momento no fuera posible obtener embriones viables, existen alternativas como la ovodonación con óvulos de donante, que ofrece excelentes tasas de gestación. Tener un plan A no impide contar con un plan B.

Dudas frecuentes antes de dar el paso

¿Es doloroso?

Las inyecciones son subcutáneas, con agujas muy finas, y la mayoría de las mujeres las tolera bien. La punción se hace bajo sedación, así que no se siente nada. Lo más molesto suele ser la sensación de hinchazón abdominal de los últimos días de estimulación.

¿Cuánto tiempo pueden estar congelados?

No hay un límite biológico conocido: a -196 °C toda actividad celular queda detenida. En España la legislación permite mantenerlos mientras exista una indicación reproductiva y la mujer se encuentre en edad fértil, con revisiones periódicas de consentimiento.

¿Garantiza un embarazo futuro?

No, y conviene decirlo con claridad. Congelar óvulos aumenta las opciones, pero no asegura el resultado. Es un seguro reproductivo, no una certeza. Cuantos más ovocitos y menor sea la edad a la que se vitrifican, mayores serán las probabilidades.

¿Afecta a mi reserva ovárica futura?

No. La estimulación recupera folículos que ese mes se habrían perdido de forma natural, no «gasta» óvulos de más ni adelanta la menopausia. Puedes ampliar información sobre las distintas técnicas de reproducción asistida disponibles y sus indicaciones. Las principales sociedades científicas, como la Sociedad Española de Fertilidad, respaldan la vitrificación como técnica de elección para preservar la fertilidad.

Decidir con información, no con prisa

Congelar óvulos no es una decisión que haya que tomar de un día para otro, pero tampoco conviene aplazarla indefinidamente. La primera consulta no compromete a nada: sirve para conocer tu reserva ovárica real, entender qué margen tienes y valorar si en tu caso concreto merece la pena.

Si estás pensando en preservar tu fertilidad en Almería, pide tu cita con el Dr. Miguel Zúñiga llamando al 950 570 017 o escribiendo a miguel@ginecologozuniga.com. Estudiaremos tu caso con detalle y te explicaremos, sin tecnicismos y sin compromiso, cuáles son tus opciones reales.

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