Hay una frase que se repite demasiado en las consultas: «es que has tenido mala suerte, inténtalo otra vez». Y a veces es cierto. Pero cuando los abortos se encadenan, cuando ya van dos o tres y cada retraso viene acompañado de miedo en lugar de ilusión, esa frase deja de servir. No solo porque duele, sino porque muchas veces no es exacta.
El aborto de repetición es una situación más frecuente de lo que se cree y, sobre todo, es una situación que se estudia. En una parte importante de los casos existe una causa concreta detrás de las pérdidas gestacionales repetidas, y esa causa suele tener un abordaje. El problema es que muchas mujeres pasan años repitiendo intentos a ciegas antes de que alguien les proponga un estudio ordenado. En la consulta del Dr. Miguel Zúñiga, especialista en reproducción asistida en Almería, el planteamiento es el contrario: primero entender qué está pasando, luego decidir.
Qué se considera aborto de repetición
Se habla de aborto de repetición, también llamado aborto recurrente o pérdida gestacional recurrente, cuando una mujer sufre dos o más abortos espontáneos. Durante mucho tiempo se exigían tres pérdidas para iniciar el estudio, pero el criterio ha cambiado: hoy la mayoría de sociedades científicas recomiendan estudiar a partir del segundo aborto, y antes incluso si la mujer supera los 35 años o si hay antecedentes que lo justifiquen.
Ese cambio no es un detalle burocrático. Adelantar el estudio significa no perder dos o tres años más en intentos que se van a repetir por el mismo motivo, y en fertilidad el tiempo es un factor que juega en contra.
Conviene también quitar peso a una culpa muy extendida. Un aborto espontáneo no lo provoca haber cogido peso, haber viajado, haber trabajado de más ni haber tenido relaciones sexuales. Las causas reales son otras.
Por qué se producen los abortos repetidos
Las causas de los abortos de repetición no son una sola, y por eso el estudio tiene que mirar en varias direcciones a la vez.
Alteraciones cromosómicas del embrión
Es, con diferencia, la causa más frecuente de aborto en el primer trimestre. El embrión se forma con un número anómalo de cromosomas y la gestación se detiene. Este mecanismo aumenta claramente con la edad materna, porque la calidad ovocitaria desciende con los años. También puede ocurrir que uno de los dos miembros de la pareja sea portador de una alteración cromosómica equilibrada, que no le causa ningún problema de salud pero que se transmite de forma desequilibrada al embrión.
Problemas en el útero
Un tabique uterino, un mioma que deforma la cavidad, pólipos endometriales o adherencias tras un legrado previo pueden impedir que la gestación evolucione. Son causas relativamente frecuentes y, además, de las más agradecidas: en muchos casos se corrigen con una intervención sencilla por histeroscopia.
Alteraciones hormonales y metabólicas
Las disfunciones tiroideas, sobre todo el hipotiroidismo mal controlado y los anticuerpos antitiroideos, se asocian a mayor riesgo de pérdida gestacional. También la resistencia a la insulina y el síndrome de ovario poliquístico, la diabetes descompensada o los déficits importantes de vitamina D. Todas ellas comparten algo importante: son corregibles.
Trombofilias y factores inmunológicos
El síndrome antifosfolípido es la causa autoinmune mejor documentada de aborto recurrente y tiene tratamiento eficaz. Otras trombofilias hereditarias se valoran de forma individualizada, sin generalizar, porque no todas tienen la misma relevancia clínica.
Fallo de implantación y receptividad endometrial
A veces el embrión es cromosómicamente normal y el útero no presenta alteraciones evidentes, pero el endometrio no llega a permitir una implantación sólida. En estos casos se estudia la receptividad endometrial y existen abordajes específicos, como el tratamiento con factores de crecimiento para mejorar la implantación, especialmente en pacientes con endometrio fino o con fallos repetidos.
Factor masculino
Se olvida con frecuencia, y no debería. Una fragmentación elevada del ADN espermático se relaciona con mayor tasa de aborto, incluso cuando el seminograma convencional parece normal. Por eso el estudio de la calidad espermática y la fertilidad masculina forma parte del protocolo desde el principio.

Qué pruebas incluye el estudio de aborto de repetición
Un estudio bien planteado no consiste en pedir cincuenta analíticas. Consiste en pedir las que aportan información útil. Habitualmente incluye:
- Cariotipo de ambos miembros de la pareja, para descartar alteraciones cromosómicas equilibradas.
- Estudio de la cavidad uterina, con ecografía 3D y, si procede, histeroscopia diagnóstica.
- Perfil hormonal y tiroideo, incluidos anticuerpos antitiroideos y valoración metabólica.
- Estudio de trombofilias y anticuerpos antifosfolípido, cuando el historial lo indica.
- Seminograma y test de fragmentación del ADN espermático.
- Análisis de los restos abortivos, si es posible conservarlos, porque saber si el embrión era cromosómicamente normal cambia por completo la orientación del caso.
Y sí, hay que decirlo con honestidad: en torno a la mitad de los casos el estudio no encuentra una causa clara. Eso se llama aborto de repetición idiopático y, aunque es frustrante, no significa que no haya opciones. De hecho, el pronóstico de estas parejas con seguimiento adecuado suele ser mejor de lo que temen.
Qué opciones existen según lo que se encuentre
El tratamiento no es único, depende directamente del diagnóstico. Corregir un tabique uterino o un pólipo por histeroscopia, ajustar la función tiroidea, controlar la resistencia a la insulina o pautar tratamiento anticoagulante en un síndrome antifosfolípido son intervenciones concretas con impacto real en el siguiente embarazo.
Cuando el problema apunta a la calidad cromosómica de los embriones, ya sea por edad materna o por una alteración detectada en el cariotipo de la pareja, entra en juego la fecundación in vitro en Almería combinada con el diagnóstico genético preimplantacional. Seleccionar embriones cromosómicamente normales antes de transferirlos reduce de forma significativa el riesgo de una nueva pérdida y acorta el camino hasta el embarazo evolutivo.
En los casos sin causa identificada, el enfoque se apoya en el seguimiento estrecho de la gestación desde el primer momento, el soporte con progesterona y la corrección de todos los factores modificables. El acompañamiento cercano no es un extra: en estas parejas, saber que alguien está vigilando cada paso cambia mucho la experiencia.
El coste emocional también se trata
Cada aborto es una pérdida, y encadenarlos desgasta de una forma que desde fuera casi nunca se entiende. Hay parejas que dejan de contarlo, mujeres que evitan ilusionarse con un positivo y personas que llegan a consulta agotadas antes de empezar. Reconocer ese desgaste forma parte del tratamiento, y por eso conviene plantear el proceso con expectativas realistas, plazos claros y decisiones tomadas con datos en la mano.
La información médica de referencia sobre pérdida gestacional recurrente puede consultarse en sociedades científicas como la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, aunque la interpretación de tu caso concreto siempre requiere una valoración individual.
Conclusión: dos abortos ya son motivo para estudiarlo
Si has tenido dos o más pérdidas gestacionales, no esperes a una tercera para pedir un estudio. En más de la mitad de los casos aparece una causa concreta y, en una buena parte de ellos, esa causa tiene tratamiento. Y cuando no aparece, el seguimiento adecuado sigue mejorando el pronóstico del siguiente embarazo.
En ginecologozuniga.com el estudio de los abortos de repetición se plantea de forma completa y personalizada, valorando a los dos miembros de la pareja y priorizando las pruebas que de verdad aportan información sobre tu caso.
Pide tu cita con el Dr. Miguel Zúñiga en Almería en el 950570017 o a través del formulario de contacto, y empieza el siguiente intento sabiendo qué ha pasado en los anteriores.