Transferencia de embriones congelados: cuándo es mejor que en fresco

Hay una frase que descoloca a muchas parejas en mitad de un tratamiento de reproducción asistida: «este ciclo no vamos a transferir, vamos a vitrificar todos los embriones». Después de semanas de medicación, ecografías y una punción, lo último que esperas es que te digan que toca esperar unas semanas más. La primera reacción casi siempre es la misma: ¿ha salido algo mal?

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Normalmente no. La transferencia de embriones congelados, también llamada criotransferencia o transferencia diferida, se ha convertido en una decisión planificada y habitual, no en un plan B ni en un premio de consolación. En bastantes situaciones no solo iguala los resultados de la transferencia en fresco: los mejora. En ginecologozuniga.com, la consulta del Dr. Miguel Zúñiga, especialista en reproducción asistida en Almería, esta estrategia se plantea desde el inicio del ciclo cuando el caso lo aconseja, y se explica con calma para que nadie se vaya a casa con la sensación de haber perdido un mes.

Qué es la transferencia de embriones congelados

Tras la punción folicular y la fecundación en el laboratorio, los embriones se cultivan varios días. Llegado ese punto hay dos caminos: transferir uno al útero en ese mismo ciclo (transferencia en fresco) o vitrificar los embriones viables y transferirlos más adelante, en un ciclo preparado solo para eso.

La vitrificación es una congelación ultrarrápida que evita la formación de cristales de hielo dentro de la célula. Es la misma técnica que se emplea para congelar óvulos y preservar la fertilidad, y su fiabilidad ha cambiado por completo el modo de trabajar en reproducción asistida. Hoy la inmensa mayoría de los embriones vitrificados sobreviven a la desvitrificación conservando su capacidad de implantar, algo impensable con los métodos lentos de hace dos décadas.

Dicho de otra forma: el embrión no envejece ni pierde calidad mientras está vitrificado. El tiempo se detiene para él, y eso permite elegir el mejor momento para transferirlo en lugar de transferir el día que toque por calendario.

Por qué cada vez más ciclos terminan en criotransferencia

Que la transferencia se difiera casi nunca es una mala noticia. Estas son las razones habituales.

Porque el ovario necesita bajar revoluciones

La estimulación ovárica deja niveles hormonales muy por encima de lo natural, sobre todo cuando la respuesta ha sido alta. Ese ambiente hormonal no es el ideal para el endometrio y aumenta el riesgo de síndrome de hiperestimulación. Vitrificar y transferir un mes después permite que el cuerpo vuelva a su punto de partida y que el embrión llegue a un útero tranquilo.

Porque hay que esperar un resultado

Cuando se realiza un diagnóstico genético preimplantacional, se toma una pequeña biopsia del embrión y se analiza en un laboratorio de genética. Ese análisis tarda, así que los embriones se vitrifican mientras llega el informe. La transferencia posterior se hace ya sabiendo qué embrión tiene más opciones reales.

Porque el endometrio no acompañaba ese mes

Un endometrio fino, un pólipo detectado en la última ecografía, una progesterona que sube antes de tiempo o una infección intercurrente son motivos suficientes para no transferir. Congelar y resolver el problema antes es mucho más sensato que gastar un embrión en un útero que no está preparado.

Porque sobran embriones y eso es una buena noticia

Si en el ciclo se obtienen varios embriones viables, se transfiere uno y el resto quedan vitrificados. Esos embriones son intentos adicionales sin repetir estimulación ni punción: menos medicación, menos coste y menos desgaste emocional.

¿Es mejor la transferencia en fresco o la congelada?

No hay una respuesta única, y desconfía de quien la dé. Lo que sí existe es un criterio claro según el perfil de cada paciente.

  • Suele preferirse la transferencia diferida en respuestas altas, riesgo de hiperestimulación, ciclos con estudio genético, síndrome de ovario poliquístico, elevación de progesterona el día del disparo o endometrio subóptimo.
  • Puede mantenerse la transferencia en fresco cuando la respuesta ha sido moderada, la progesterona está en rango, el endometrio tiene buen aspecto y no hay motivo para esperar.

La ventaja de la criotransferencia es que separa dos procesos que compiten entre sí: conseguir buenos embriones y preparar un buen endometrio. Cuando se hacen por separado, cada uno se optimiza sin estorbar al otro. Por eso este planteamiento se valora especialmente al preparar un segundo intento de FIV después de un ciclo que no ha funcionado.

Cómo se prepara el endometrio antes de transferir

El objetivo es sencillo de enunciar y delicado de conseguir: un endometrio receptivo, con el grosor y la estructura adecuados, y sincronizado con los días de desarrollo del embrión que se va a transferir. Hay dos formas de lograrlo.

Ciclo sustituido

Es el más frecuente. Se administran estrógenos, habitualmente por vía oral o en parches, y se controla el crecimiento del endometrio con ecografías. Cuando alcanza el grosor y el aspecto deseados, se añade progesterona y se fija el día exacto de la transferencia. Su gran ventaja es la previsibilidad: permite programar la fecha con bastante margen, algo muy útil si trabajas por turnos o vives lejos de la consulta.

Ciclo natural o natural modificado

En mujeres con ciclos regulares se puede aprovechar la ovulación propia, controlándola con ecografías y analíticas y apoyando después la fase lútea con progesterona. Se usa menos medicación, pero exige un seguimiento más estrecho y deja menos margen para elegir el día.

Cómo es el día de la transferencia

Esta es la parte que más tranquiliza contar. La transferencia embrionaria es un procedimiento ambulatorio, indoloro en la mayoría de los casos y muy breve. No requiere anestesia ni ayuno, ni siquiera reposo absoluto después.

El embriólogo desvitrifica el embrión unas horas antes y comprueba que ha sobrevivido correctamente. Ya en la sala, se introduce una cánula muy fina a través del cuello del útero, guiada por ecografía, y se deposita el embrión en la cavidad uterina. Todo el proceso dura unos minutos y la sensación es parecida a la de una citología. Después se descansa un rato y se vuelve a casa. No hay que quedarse en cama: la vida normal, evitando esfuerzos intensos, es exactamente lo recomendable.

Después de la transferencia: la espera

Llegan unos diez o doce días hasta el análisis de sangre que mide la beta hCG. Son días de interpretar cualquier señal del cuerpo, y conviene saber que la progesterona provoca síntomas prácticamente idénticos a los del embarazo y a los de una regla que va a bajar. Ni un pinchazo ni un manchado leve permiten adivinar el resultado. Si te ronda esa duda, aquí explicamos con detalle los síntomas de fallo de implantación y por qué no sirven para predecir nada.

Lo único que confirma el resultado es la analítica en la fecha indicada. Adelantar tests caseros suele generar más angustia que información.

Dudas frecuentes sobre los embriones vitrificados

¿Cuánto tiempo pueden estar congelados?

Años, sin que su capacidad de implantar se resienta. Se conservan en nitrógeno líquido y el proceso biológico queda literalmente detenido. Los plazos y las opciones de destino de los embriones están regulados por ley en España, y se firman por escrito antes de empezar.

¿Sobreviven todos a la desvitrificación?

La gran mayoría, sí, aunque nunca se garantiza al cien por cien. Por eso el laboratorio siempre comprueba el estado del embrión antes de la transferencia y te informa antes de entrar.

¿Se transfiere uno o dos embriones?

La tendencia actual es transferir uno solo en la mayoría de los casos. Transferir dos no dobla las opciones de éxito, pero sí multiplica el riesgo de embarazo gemelar, que es la principal complicación evitable de un tratamiento de fecundación in vitro en Almería. La decisión se toma según tu edad, la calidad embrionaria y tu historia previa.

En resumen

Que te propongan congelar los embriones y transferirlos más adelante no significa que el ciclo haya fallado. Significa que se está eligiendo el mejor escenario posible para el momento que de verdad importa: el día en que ese embrión llega al útero. Con la vitrificación actual, esperar unas semanas casi nunca resta y muchas veces suma.

Si estás en mitad de un tratamiento y no terminas de entender por qué se ha diferido tu transferencia, o quieres revisar qué hacer con los embriones que ya tienes vitrificados, pide tu cita con el Dr. Miguel Zúñiga en Almería y lo revisamos con tu historia delante, sin prisas y con expectativas realistas.

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